Nos parece interesante enseñaros la Campana de Gauss referida al cociente intelectual.
Se considera superdotados a las personas que tienen una puntuación superior a 130 en el test de coeficiente intelectual.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
CREENCIAS QUE SE TIENEN SOBRE SUPERDOTADOS
Creencias equivocadas sobre los superdotados
- Los superdotados son siempre los que mejores notas sacan. No es así necesariamente. Algunos superdotados, acostumbrados desde pequeños a sacar los primeros cursos sin esfuerzo, no aprenden a desarrollar unos hábitos de estudio y puede que hasta se convenzan de que estudiar no vale la pena. Conforme van avanzando de curso, las materias son más extensas y difíciles, y no pueden aprobarse sin dedicarles varias horas de trabajo. La falta de costumbre hace que, a la hora de prepararse un examen, lo tengan más difícil que otras personas habituadas a estudiar desde siempre, y por eso no es infrecuente que exista fracaso escolar entre personas de altas capacidades.
- Los superdotados no necesitan ayuda para nada; se las apañan bien solos. Puede parecer que es así, pero no es cierto. Es necesaria una estimulación intelectual adicional para evitar que se aburran. Además, conviene que se relacionen con otras personas de habilidad mental similar para que no acaben encerrándose en sí mismos.
- La superdotación intelectual es algo que debe envidiarse. Ser más inteligente de lo normal no es más motivo de envidia de lo que pueda ser un cuerpo esbelto o una voz bien timbrada. Una inteligencia elevada es una aptitud que no sirve de nada si no se utiliza. Y,como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.
- Si a los superdotados se les agrupa o se incluyen en programas educativos especiales, se convertirán en un grupo elitista. Un grupo de superdotados en un colegio no sería más "elitista" que el equipo de voleibol o el coro de una parroquia. Agrupar a los niños y jóvenes según sus habilidades para que aprendan unos de otros no les convierte en unos "creídos", sino en personas conscientes de sus aptitudes que, en un futuro, serán capaces de utilizar en beneficio de la sociedad.
- Los superdotados no saben que son diferentes hasta que alguien se lo dice. Falso. Desde pequeños, los superdotados tienen consciencia de ser diferentes de los demás niños de su edad.
- Contra lo que mucha gente piensa, no ha de hacerse nada especial si se tiene un hijo superdotado. Basta con motivar a aprender. No hay que volverse loco buscándole veinte tutores y treinta y ocho mentores, ni volver loco al niño matriculándolo en mil academias "para que rinda de acuerdo con su potencial"; y mucho menos aún desmotivarlo "para que no se convierta en un pitagorín". Un superdotado no es ningún monstruíto de circo; es un niño como otro cualquiera, pero que tiene unas necesidades educativas diferentes. Sin embargo, diferentes o no, hay que atender esas necesidades de una forma adecuada.
- Es importante destacar que no todos los niños superdotados necesitan ayuda. Muchos de ellos se encuentran bien adaptados a su entorno y no hace falta que se les dé un tratamiento especial.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
¿QUÉ PODEMOS HACER EN LA ESCUELA CON UN NIÑO SUPERDOTADO?
Aunque los niños brillantes poseen capacidades excepcionales, muchos no pueden sobresalir sin asistencia. Necesitan ayuda académica pero también asistencia emocional a través del entendimiento, la aceptación, el apoyo y el aliento.
Aquellos chicos brillantes que están aburridos y frustrados en la escuela, están en peligro de aislarse mental, física y emocionalmente.
Se pueden rebelar, transformarse en chicos problema, ser castigados por ser astutos, vivos o hacerse los payasos en clase. Pueden aprender a rendir por debajo de sus capacidades. Y así tener un bajo rendimiento ya que perdieron el deseo de aprender.
Si nunca tienen que hacer nada que los desafía, frecuentemente pueden terminar con habilidades de estudio pobres o inexistentes. Cuando un niño siente que sus necesidades no se satisfacen en la clase, cuando no obtiene la atención que necesita, tiende a bajar su rendimiento, a interrumpir la clase, a molestar a sus compañeros, a desafiar los conocimientos de la maestra e incluso a fracasar en sus tareas y exámenes.
Estos niños aprenden diferente, actúan diferente, reaccionan diferente que sus compañeros de la misma edad cronológica con habilidades promedio. Enseñar a un niño brillante lleva más tiempo y trabajo para el maestro aunque parezca lo contrario. Se requiere:
• planear y evaluar separadamente y en forma distinta sus tareas
• más tiempo de enseñanza por la cantidad de trabajo que son capaces de hacer
• más entrenamiento de parte de la maestra por la calidad y la sofisticación del trabajo.
¿ESTAMOS PREPARADOS LOS MAESTROS PARA AFRONTAR ESTE DESAFÍO?
Así como los docentes nos preocupamos cuando tenemos un alumno que no logra aprender del mismo modo que los demás y desarrollamos distintas estrategias, actividades y situaciones para que avance en su proceso de aprendizaje, también debemos hacerlo cuando llega a nuestras aulas un niño superdotado.
Este trabajo no es nada fácil
No es fácil mantener a un niño curioso, creativo e intenso con buena predisposición para lo que se le presenta y colaborador con la tarea. Para lograrlo es necesario el compromiso del docente.
Un docente que sea facilitador del aprendizaje, que tenga el deseo de enseñar a estudiantes que incluso son más brillantes que él, que los respete y los entienda, que aliente el pensamiento y el cuestionamiento, que genere en el aula un clima en el que equivocarse, arriesgarse, preguntar y dudar formen parte del proceso de aprendizaje.
Las necesidades educativas que plantean estos niños no se dirigen a la búsqueda de una persona que pueda responder todas sus dudas, sino a alguien que pueda guiarlos.
ALGUNAS ALTERNATIVAS PARA EL TRABAJO CON NIÑOS SUPERDOTADOS.
Al igual que con cualquier niño, el docente debe identificar en estos alumnos su capacidad de pensamiento, de razonamiento, su vocabulario e indagar en qué momento del proceso de aprendizaje se encuentra, con qué herramientas cuenta, qué es lo que ya sabe y qué es lo que le interesa.
Consideramos que todas y cada una de las estrategias antes mencionadas son valiosas para trabajar con los niños superdotados. Ninguna de ellas es mejor que la otra. Dependerá de las necesidades del alumno, de sus características, de sus intereses, del trabajo del docente, cuál de ellas se elige en cada momento.
Lo importante es que se le ofrezca al niño, al igual que a cualquier otro alumno, un amplio abanico de posibilidades educativas.
Pensamos en la educación como la actualización del potencial humano.
Toda persona tiene el derecho a experiencias educacionales que desafíen su nivel de desarrollo individual independientemente de si este es más bajo o más alto que el nivel del grado que tienen sus compañeros de la misma edad. El material debe ser presentado a su propio paso, y con su estilo e interés en mente. Cualquier otra cosa es perder el potencial humano, impedir el progreso del individuo y de nuestra sociedad y mal usar los principios de equidad que la educación propone para todos los estudiantes.
en y para la diversidad responderá a las necesidades que estos niños tienen.Entendemos que sólo una educación
Una vez realizado este diagnóstico se verá qué tipo de intervención es la más adecuada.
RELACIONES DE LOS NIÑOS SUPERDOTADOS
Numerosos estudios demuestran que la superioridad del desarrollo intelectual de estos sujetos no implica superioridad en otros niveles del desarrollo.
Roedell (1978) investigó las destrezas de interacción social de un grupo de niños superdotados y halló que poseían un mayor conocimiento sobre cómo afrontar problemas sociales y más ideas de cómo interactuar cooperativamente con los demás, sin embargo estas destrezas cognitivo-sociales no se reflejaban en su modo de actuar.
No necesariamente una mente brillante es capaz de encontrar su propio camino.
En cuanto al desarrollo social, emocional y psíquico estos niños pueden presentar características particulares de desfasajes internos y sociales constituyendo lo que Terrassier (1994) denomina Síndrome de Disincronía, que puede clasificarse en Interna y Social.
Respecto ala Disincronía Interna , señalamos la Disincronía Inteligencia-Psicomotricidad , y la Disincronía Inteligencia-Afectividad .
Inteligencia-Psicomotricidad: los niños superdotados en el plano intelectual no tienen la misma precocidad en el plano psicomotor.
Si bien pueden caminar y leer antes de tiempo, muestran dificultad a nivel de la escritura y son incapaces de seguir el ritmo de la programación mental.
Inteligencia-Afectividad: se observa un desfasaje importante entre el nivel intelectual y afectivo del niño. En ocasiones es inmaduro afectivamente y la inteligencia frecuentemente tiene incidencia compensatoria, surgiendo así la intelectualización.
Disincronía Social: para ingresar a la escuela primaria se toma en cuenta la edad cronológica y no la mental.La Disincronía entre su edad real y mental, implica que tendrá: o bien amigos de su mismo nivel de desarrollo mental pero mayores y más grandes que él, o bien amigos de su misma edad, pero bastante retraídos en el plano mental con respecto a él.
Roedell (1978) investigó las destrezas de interacción social de un grupo de niños superdotados y halló que poseían un mayor conocimiento sobre cómo afrontar problemas sociales y más ideas de cómo interactuar cooperativamente con los demás, sin embargo estas destrezas cognitivo-sociales no se reflejaban en su modo de actuar.
No necesariamente una mente brillante es capaz de encontrar su propio camino.
En cuanto al desarrollo social, emocional y psíquico estos niños pueden presentar características particulares de desfasajes internos y sociales constituyendo lo que Terrassier (1994) denomina Síndrome de Disincronía, que puede clasificarse en Interna y Social.
Respecto a
Inteligencia-Psicomotricidad: los niños superdotados en el plano intelectual no tienen la misma precocidad en el plano psicomotor.
Si bien pueden caminar y leer antes de tiempo, muestran dificultad a nivel de la escritura y son incapaces de seguir el ritmo de la programación mental.
Inteligencia-Afectividad: se observa un desfasaje importante entre el nivel intelectual y afectivo del niño. En ocasiones es inmaduro afectivamente y la inteligencia frecuentemente tiene incidencia compensatoria, surgiendo así la intelectualización.
Disincronía Social: para ingresar a la escuela primaria se toma en cuenta la edad cronológica y no la mental.
Raramente tiene oportunidad de establecer relaciones con superdotados, lo que le permitiría aceptarse mejor.
lunes, 27 de septiembre de 2010
A continuación os presentamos un vídeo sobre una fundación que trabaja con niños y jóvenes con talento y altas capacidades.
En la web hemos encontrado la página oficial de Fundacion Promete
En la web hemos encontrado la página oficial de Fundacion Promete
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