miércoles, 3 de noviembre de 2010

RELACIONES DE LOS NIÑOS SUPERDOTADOS

Numerosos estudios demuestran que la superioridad del desarrollo intelectual de estos sujetos no implica superioridad en otros niveles del desarrollo.

Roedell (1978) investigó las destrezas de interacción social de un grupo de niños superdotados y halló que poseían un mayor conocimiento sobre cómo afrontar problemas sociales y más ideas de cómo interactuar cooperativamente con los demás, sin embargo estas destrezas cognitivo-sociales no se reflejaban en su modo de actuar.

No necesariamente una mente brillante es capaz de encontrar su propio camino.

En cuanto al desarrollo social, emocional y psíquico estos niños pueden presentar características particulares de desfasajes internos y sociales constituyendo lo que Terrassier (1994) denomina Síndrome de Disincronía, que puede clasificarse en Interna y Social.
Respecto a la Disincronía Interna, señalamos la Disincronía Inteligencia-Psicomotricidad, y la Disincronía Inteligencia-Afectividad.

Inteligencia-Psicomotricidad: los niños superdotados en el plano intelectual no tienen la misma precocidad en el plano psicomotor.

Si bien pueden caminar y leer antes de tiempo, muestran dificultad a nivel de la escritura y son incapaces de seguir el ritmo de la programación mental.

Inteligencia-Afectividad: se observa un desfasaje importante entre el nivel intelectual y afectivo del niño. En ocasiones es inmaduro afectivamente y la inteligencia frecuentemente tiene incidencia compensatoria, surgiendo así la intelectualización.

Disincronía Social: para ingresar a la escuela primaria se toma en cuenta la edad cronológica y no la mental. La Disincronía entre su edad real y mental, implica que tendrá: o bien amigos de su mismo nivel de desarrollo mental pero mayores y más grandes que él, o bien amigos de su misma edad, pero bastante retraídos en el plano mental con respecto a él.
Raramente tiene oportunidad de establecer relaciones con superdotados, lo que le permitiría aceptarse mejor.